El ciclista.

Éste sábado volviendo a casa desde el hospital Taulí después de visitar a un familiar he vuelto a vivir uno de esos momentos que me da la bicicleta y que no puedo dejar de contaros.

Una de las rutas que me gusta coger camino a casa desde la zona del hospital es por el Carrer de Sant Maties, por que es una calle con prioridad ciclista, tranquila y apartada del ruidoso tráfico que me lleva desde la Gran Vía hasta la Ronda de Zamenhof a la altura con Plaza de Granados y desde allí suelo ir al centro, aunque hoy, nada más empezar la calle no he podido evitar pararme a observar y también sea dicho hacer una foto para Instagram a una preciosa bicicleta marca Torrot setentera que había aparcada sin candar en la calzada como si de un turismo se tratase.

Mientras apuntaba con mi móvil, allí en medio de la calle … salía de una casa adosada El Sr Ramón de 85 años, vecino de Sabadell que ha posado con su flamante bici y me ha dado permiso para contar su historia. Lo mejor de todo es que me la ha contado pedaleando mientras me guiaba hasta el centro por una ruta nueva para mi que realmente utilizare de manera habitual, no se si por que es mejor o para recordar la experiencia de haber pedaleado con un hombre tan genuino que no dudaba en pedalear por el centro del carril explicandome su vida y dándome quizás sin darse cuenta una clase magistral de estilo sobre la bicicleta.

 

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Ramón me contó que tuvo que empezar a utilizar la bicicleta a diario para desplazarse hace 15 o 20 años, por una lesión de cadera de la cuál le tenian que operar, y que tenía muchas molestias al caminar, sin embargo en bici iba genial, y se plantaba en el centro en un momento. Con sus alforjas además hacia la compra, y así hasta día de hoy.

Durante el camino me explicaba que a veces algún coche le pita, pero que él no pierde la calma, “si tiene prisa que se espere… la bicicleta es un vehiculo y tiene derecho a utilizar la calzada” me explicaba Ramón mientras sonreia y pedaleaba… Claro, para mi todo esto ha sido música para mis oídos, la prueba viviente de que el biciactivismo, aunque se lleve en silencio hace muchos años que está presente en nuestras calles.

La bicicleta siempre me da oportunidades de conocer personas fantásticas con fabulosas historias que contar y la verdad es que el Sr Ramón, sin saberlo me ha dado fuerzas para seguir fomentando la bicicleta durante alguna década más .

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